Monday, January 9, 2012

ETHNOGRAFÍA DELYBERADA


ANOTACIONES PRE-PROCESUALES.



By: Zebra, calleja, músico autodidacta y antropólogo social.



Varias ideas sueltas me rondan desde hace un tiempo en relación con el tema patrimonio, a propósito de mis constantes callejeos en bicicleta por la comuna de Santiago y alrededores. Obviamente, esto se sostiene en las varias definiciones de patrimonio que hemos aprendido en el curso: memoria, identidad, diversidad, cohesión, desarrollo, entorno, capacidades adaptativas.

i)                   El patrimonio que me interesa está ligado a mi memoria personal. Lo primero fue re-visitar lugares, sitios, rincones -y un montón de otra infra- que constituyeron mi paisaje urbano. En aquellos espacios algo me pasó: ensayaba ó tenía clases ó fui arrestado ó pedí un beso ó me fui de juerga. Se trata de espacios significativos para mí, y no para un Consejo de Cultura ó Corporación Patrimonial. En ese sentido, simbólicamente me apropié de la ciudad, a través de un juego especular (me vi reflejado en los rincones) que sólo yo jugaba, de acuerdo con mis propias reglas y mi propia “tabla de valores”.



ii)                  Por lo mismo, esta ciudad dibujada a mi pinta no se correspondía con la Ciudad Patrimonial que es, de hecho, Santiago. Eso vino después, cuando empecé a afinar el ojo y a buscar “otros” sitios de interés, ya no ligados a mí, sino  a la Memoria Colectiva de los habitantes, residentes y visitantes de la ciudad.



iii)                 En ese punto exacto, el tema Patrimonio estalló en mi cara y me di cuenta que la ciudad  entera es una enorme red de redes de sitios, espacios y lugares simbólicamente significativos. Se sabe que toda ciudad de talla mundial, como es Santiago, contiene ese valor. Lo interesante fue, para mí, reconocerlo en términos empíricos y comenzar a registrarlo.



iv)                 Fue así como me ligué a estos barrios. Desde hacía años que los visitaba, en la forma de un cliente ó estudiante que merodea y hurga en las intimidades ó intersticios barriales, siempre buscando una picada, una sombra abundante y tranquila, la casa de un compa, ó el clandestino de turno.



v)                  Me interesaba la impronta de ciudad intermedia ó pueblo grande que adquiere Santiago pocas cuadras al poniente de su plaza de armas. La convivencia en pocos kilómetros de una ciudad moderna, bullente, altamente dotada de todos los servicios deseables e imaginables para una  vida urbana en colores, contrastaba con el paisaje urbano deteriorado que insistía con aparecer al otro lado.



vi)                 Entonces, supuse que esa realidad material, esa contrastación de facto,  no era imparcial ni azarosa, ni  des-intencionada ni porque sí. Que tenía que ver con la devaluación de los espacios de planta baja, en el contexto de una ciudad que iba a crecer y que se iba a densificar en altura. Que el sector occidente estaba en “estado quieto” a la espera de la intrusión inmobiliaria. Que nadie más que la “mano invisible” iba a definir el futuro a mediano plazo de mi querido Santiago Centro Poniente.



vii)               Desde luego,  el  patrimonio (urbano) que me interesa es altamente frágil, tanto en cuanto su materialidad como en su inmaterialidad ó simbolismo.



viii)        En fin, pasaron los años y sucedieron hechos sociales y  procesos culturales bien profundos que re-ordenaron a todas las fuerzas vivas del sector. El mismo paisaje urbano fue, parcial, pero indefectiblemente modificado.   Hemos visto, en este curso de gestión, la lucha de largo aliento que han dado los vecinos organizados, las individualidades comprometidas, los patrimoniólogos también. Felicito y apoyo tales emprendimientos, logros y resultados. En ese contexto se inscriben estos apuntes.



ix)                 Nuestro proyecto “COMUNIDAD CIRCENCE TONY CALUGA” tiene que ver con aquello.





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